Siempre que llegues puntual a una cita no habrá nadie allí para comprobarlo, y si por el contrario llegas tarde, todo el mundo habrá llegado antes que tú.
Si intentas ponerte el pijama sin dar a la luz para no despertarte del todo, las posibilidades de no ponerte lo de delante atrás son prácticamente cero.
Aquél capaz de sonreir cuando las cosas van mal, lo es porque ya ha pensado a quien echará la culpa.
Si mantienes la calma cuando todos pierden la cabeza, sin duda es que no has captado el problema.
Los problemas ni se crean, ni desaparecen, solo se transforman.
Da igual por donde abras la caja de un medicamento. Siempre te molestará el prospecto.
No importa lo que salga mal, siempre hay alguien que lo sabía.
Siempre que te vayas a conectar a internet, se producirá la llamada que llevabas esperando durante todo el día.
La velocidad del viento es directamente proporcional al precio que ha costado tu sesión de peluquería.
Si coges una bicicleta da igual qué dirección tomes o de qué manera la uses. Siempre irás cuesta arriba o en contra del viento.

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